Bélgica está apostando fuerte por la inversión en energías renovables, especialmente la solar, y la reducción en la emisión de gases contaminantes como el CO2. Asimismo, juega una baza importante el ahorro energético y económico de este país, que se une a los objetivos de la UE. ¿Qué medidas y proyectos se han puesto en marcha ya para lograr la eficiencia energética?

Plan Nacional de Energía y Clima belga: el fin de las centrales nucleares

Bélgica no es un país que ocupe una gran extensión, precisamente. Esto supone contar con menos espacio para instalar parques solares terrestres. Sin embargo, el país ha sabido sacar partido a su terreno y al mar que lo rodea. El Plan Espacial Marina aprobado en 2018 finalizó con la creación de un centro solar en 2020 en pleno Mar del Norte.

Otras medidas que se han tomado en los últimos años son las siguientes:

  • Ayudas para la instalación de calentadores de agua solares: En 2021, se puso en marcha esta iniciativa con el fin de reducir el uso de gas y otros combustibles en los sistemas de calefacción y calentamiento de agua.
  • Plan Nacional de Energía y Clima belga: Uno de los objetivos principales de esta medida es poner fin a las centrales nucleares en 2030. Esto supone un auténtico reto, dado que más de la mitad de la producción en este país procede de ellas. Además, se pretende aumentar la participación en energías renovables; duplicar la eólica marina y reducir las emisiones de gases efecto invernadero en un 35 % en el año 2030 de forma que pueda aumentar la cantidad de proyectos de autoconsumo compartido.

Bélgica y la energía solar

El túnel del Sol: 3,6 kilómetros de paneles solares

Desde 2021, los trenes que parten desde la estación de Amberes y se dirigen hacia distintas localizaciones del norte disfrutan de un túnel de casi 4 kilómetros de longitud repleto de paneles solares en el techo. Estas placas producen electricidad para abastecer a unas 1000 familias.

Por otro lado, se ha dado comienzo al primer plan piloto de generación de energía agrovoltaica en un huerto de peras. Este vergel es ideal para la instalación de paneles solares que, a la vez que fabrican energía, protegen los frutos de los fenómenos atmosféricos como el granizo, que tanto daña a estos alimentos. Se calcula que estas placas solares generan 185 W y reportan una tasa de eficiencia del 21 %.

La primera planta solar en un centro de datos

La ciudad de Saint-Ghislain en Bélgica alberga el centro de datos de Google. Un lugar elegido en 2017 para establecer una planta solar de más de 10 000 paneles fotovoltaicos. Se trata de la primera planta de Saint-Ghislain en un lugar de estas características que ha merecido el Premio de la Comisión Europea del Código de Conducta de la UE sobre Eficiencia en centros de datos.

Otro innovador proyecto es el que han desarrollado científicos belgas hace cinco años: un panel solar que produce hidrógeno. Para ello, esta tecnología usa la humedad del ambiente para, a partir de la energía del sol, fabricar hidrógeno. Concretamente, puede crear hasta 250 litros de este elemento químico cada día.

Por último, destaca la coordinación entre varios países europeos (Dinamarca, Alemania, Holanda y Bélgica) para la puesta a punto de un conjunto de planes eólicos marinos que expriman el potencial del Mar del Norte. Es un programa imprescindible para independizar a las naciones de los productores de energía como, por ejemplo, Rusia. De igual modo, se lograría disminuir las emisiones contaminantes y bajar los precios.

Bélgica invierte en energía solar

500 MW de energía fotovoltaica en 2019

Las políticas instauradas en este país para potenciar la inversión en renovables solares ha comenzado ya a dar sus frutos. En 2019, se originaron más de 500 MW de energía fotovoltaica. Igualmente, en 2040, se prevé una capacidad solar de 186 W. Esta producción plasma una huella positiva en el medio ambiente: el túnel del sol, por ejemplo, ha conseguido reducir más de 2400 toneladas del dióxido de carbono que se expulsan a la atmósfera en esta nación cada año.

El empleo de energía solar no solo contribuye a una menor contaminación del medio ambiente. El bolsillo también nota los efectos del incremento en la producción y el consumo de este tipo de energía. Y es que, si bien se necesita de un desembolso inicial para la construcción de parques y plantas solares, esta inversión proporciona un retorno de 5 a 7 años y entre un 30 y un 40 % de ahorro económico.

En definitiva, el mundo entero se ha subido al carro de las fotovoltaicas, pero algunos países como Bélgica van un paso por delante. Una buena noticia, sin duda, en estos tiempos en los que la guerra entre Rusia y Ucrania pone en jaque a las energéticas, y el cambio climático exige medidas inmediatas para paliar sus efectos nocivos sobre la Tierra y la humanidad. Si quieres más información, hemos hablado largo y tendido sobre la posición de Alemania sobre la energía solar.